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Temperatura de Color y Balance de Blancos en Fotografía

En el artículo ¿Por qué vemos lo que vemos? señalamos que los objetos no tienen color por sí mismos, sino la capacidad de reflejar o absorber determinadas longitudes de onda, y que lo que percibimos es el color de la luz que reflejan. Al tomar fotografías, el color de las fuentes de luz es determinante en el resultado. En este artículo abordamos algunos aspectos técnicos de registro del color: el concepto de temperatura de color y la configuración del balance de blancos en cámaras digitales. También daremos un vistazo a los tipos de película color para luz de día y luz artificial.

El color de la luz

La luz del sol aproximadamente dos horas después del amanecer y dos antes del atardecer es lo que consideramos luz blanca y es la que se emplea naturalmente como parámetro para evaluar el color de los objetos. Al amanecer y al atardecer la luz del sol es más rojiza ya que por el ángulo con que llega a la atmósfera, la dispersión de las longitudes que corresponden al azul es mayor produciendo el color rojo característico del sol en esos momentos. Por otra parte cuando una escena se encuentra a la sombra del sol, es iluminada por la luz azul del cielo, causada también por la mayor dispersión de las longitudes de onda más cortas correspondientes al azul.

Respecto a las fuentes de luz artificial, los diferentes tipos de lámparas irradian distintas longitudes de onda, es decir luz de distinto color, según sus principios de funcionamiento y su tecnología de fabricación.

Son muy pocas las fuentes de luz artificial que emiten un color de luz semejante a la del sol. Al emplear lámparas para tomar fotografías, según el tipo que se utilice, se producirán alteraciones del color si las comparamos con fotografías iluminadas con luz natural de sol. Estas dominantes de color en algunos casos pueden integrarse naturalmente a la imagen e interpretarse como un elemento descriptivo del ambiente, pero si quisiéramos lograr una reproducción del color «correcta», es decir semejante a la que obtendríamos con luz blanca, deberíamos neutralizar el color de la luz de dicha fuente para que no tiña toda la escena. Hay dos posibilidades para realizar esto: modificando el color de la fuente de luz mediante filtros (o en el caso de algunos leds mediante su control electrónico), o modificando la respuesta del material sensible. Con algunas fuentes de luz puede llegarse a una corrección que permita una muy buena reproducción del color y en otros casos no, de acuerdo al color de la fuente de luz y a las características del material sensible. A veces, según el tipo de escena que estemos fotografiando podría interesarnos que el color de la fuente de luz se registre como elemento activo en la imagen, en fotografías documentales suele resultar adecuado no neutralizar el color de la luz porque forma parte de la escena, es un componente importante del contexto en la descripción del clima, de la hora del día, del ambiente. (foto) Mientras que cuando se quieren mostrar las características de un objeto, por ejemplo en la reproducción de una obra de arte o en la fotografía de un producto, seguramente se desee reproducir su color original sin alteraciones producidas por el color de la fuente de luz. (foto)

Temperatura de Color y Balance de Blancos

¿Qué es la temperatura de color?

Antes de avanzar sobre el modo de respetar o neutralizar el color de la luz, es necesario conocer el modo en que podemos referirnos a él.

¿Cómo podemos denominar el color de una fuente de luz que irradia innumerables longitudes de onda? Para entenderlo vamos a mencionar un fenómeno físico que seguramente ya conocen: alguna vez habrán calentado un clavo en el fuego. A temperatura ambiente el clavo no irradia luz pero cuando lo calentamos lo suficiente llegará un momento en que se pondrá «al rojo», comenzará a emitir luz y a medida que aumente su temperatura la luz se acercará más al blanco. En física esta experiencia se realiza en forma teórica, considerando un «cuerpo negro» ideal, un objeto que absorba el 100% de la luz que recibe, y que al calentarse resultaría un irradiador perfecto de luz.

A medida que se aumente su temperatura llegará un momento en que emitirá infrarrojo, que podemos percibir como calor pero no como luz visible, luego rojo oscuro, rojo más claro, naranja e irá recorriendo el espectro de la luz visible a medida que aumente su temperatura hasta llegar a las longitudes de onda más cortas correspondientes al violeta. A cada temperatura la luz irradiada estará compuesta por todas las longitudes de onda emitidas hasta ese punto del espectro, por esta razón no se percibirá el sector correspondiente a las longitudes de onda del verde, que se verán ya combinadas con rojo y amarillo produciendo una percepción cercana al blanco, que se logrará realmente al llegar a los 5.500 K, cuando se incorpore el azul. A temperaturas mayores predominará el azul, que se incrementará cuanto más alta sea la temperatura que alcance. Este fenómeno se toma como patrón de comparación para cualquier otra fuente de luz.

Cuando decimos, por ejemplo, que el sol tiene una temperatura de color de 5.600 Kelvin (K), significa que irradia el mismo color de luz que el cuerpo negro ideal sometido a 5.600 K. Una lámpara de tungsteno para fotografía de 3.200 K irradia las mismas longitudes de onda que el cuerpo negro a 3.200 K

¿Respetar o neutralizar el color de la luz?

Películas para luz día y luz artificial


Para entender las posibilidades del balance de blancos en las cámaras actuales, es útil realizar una comparación con las películas color. Respecto al registro de color existen (o existieron) dos tipos de películas: para luz de día, que están calibradas para una buena reproducción del color a partir de luz blanca, generalmente entre 5.400 y 5.600 K. y para luz artificial de tungsteno de 3.200K. En las películas color, tanto sea en negativos como en diapositivas, la imagen se registra en tres capas de emulsión: una para el rojo, otra para el verde y otra para el azul. (RGB) La separación de color se realiza mediante una combinación entre la sensibilidad cromática de cada capa y el empleo de filtros entre las mismas, de modo que cada una solo registre el color de luz que le corresponde.


En las películas para luz de día las tres capas de emulsión están balanceadas para recibir luz natural de sol, de 5.400 a 5.600 K. en que los componentes de azul verde y rojo presentan porcentajes semejantes, y el espectro es continuo, es decir que abarca todas las longitudes de onda visibles, esta combinación de película y fuente de luz producirá una fotografía sin dominantes de color.
En cambio, si con este tipo de película para luz de día se toma una fotografía iluminada por una lámpara de tungsteno de uso doméstico encontraremos una dificultad, ya que estas lámparas alcanzan una temperatura de color mucho más baja que la del sol, aproximadamente 2.600K. Espectro de luz de sol y lámpara doméstica Esto significa que irradian un contenido muy bajo de azul, por tanto en la imagen se producirá un predominio del rojo y el verde, que combinados harán que un objeto blanco aparezca con una notable dominante de color amarillo rojiza. foto con luz de sol sin dominante y con tugnsteno.
La solución para emplear luz artificial con buena reproducción de color, involucró tanto la fabricación de lámparas especiales para fotografía como de películas para dichas lámparas. En cuanto a las primeras se trata de lámparas de tungsteno sobrevoltadas, cuyo filamento llega a una mayor temperatura e irradia luz de 3.200 K, que si bien tiene un contenido de azul mucho menor al de la luz de sol, alcanza el mínimo suficiente que permitió la fabricación de una película especial con buena reproducción de color. Aparecieron entonces películas para luz artificial en las que la capa que registra la información del azul es de un ISO de mayor rapidez respecto a las correspondientes al rojo y verde: se compensa así el menor contenido de azul de la luz con un ISO más alto en la capa del azul y se obtiene de este modo un buen balance de color empleando luz de 3.200 K.
Como ejemplos podemos citar las Kodak Ektachorme EPY de ISO 64 con muy buen rendimiento de color para trabajos publicitarios y la EPT de ISO 160. Así como las Fujichrome 64T y otras equivalentes, que se emplearon durante muchos años.

El balance de blancos en cámaras digitales

Actualmente en las cámaras digitales el control de balance de blancos es mucho más flexible y rico en posibilidades respecto al que era posible en películas. Cuando la cámara está configurada para luz de sol, realizará la interpolación de color considerando que la imagen está iluminada por porcentajes semejantes de azul, verde y rojo, es decir que es el caso equivalente al que se describió más arriba respecto a la película de luz de día. Si la fuente de luz es el sol la reproducción del color será correcta, pero con otras fuentes de luz en las que predomine un color este se registrará como una dominante de color, por ejemplo al tomar una fotografía en sombra la luz del cielo producirá una dominante azulada. Si volvemos al ejemplo de una lámpara de tungsteno, obtendremos igual que con la película para luz de día una dominante amarillo rojiza, el color de la dominante variará según el color de la fuente de luz, si en vez de tungsteno empleáramos un tubo fluorescente de «luz día» la dominante sería verdosa. Lo importante es que cualquier composición cromática de la luz distinta a la luz blanca quedará registrada en la imagen. Este es un punto a recordar.

Si en el control de balance de blancos de la cámara establecemos el ajuste para una lámpara fotográfica de 3.200 K (cuyo contenido de azul es mucho menor que el de la luz de sol) estamos dando al software la instrucción de amplificar la señal que corresponde al azul en mayor medida que el rojo y el verde, algo equivalente a lo que se lograba en película aumentando el ISO de la capa correspondiente al azul. A diferencia de lo que ocurría con la película en la que disponíamos de dos únicas posibilidades de balance de blanco (luz de sol o artificial) en la cámara digital este se puede ajustar en forma continua, estableciendo un balance a medida para fuentes de luz de diferente temperatura de color. Sin embargo esta flexibilidad también tiene un límite: si la fuente de luz carece de determinadas longitudes de onda la cámara no puede inventarlas. Por ejemplo, una lámpara de filamento de 2.600 K irradia un contenido tan bajo de azul que demandaría amplificar demasiado la señal, esto produciría ruido, una imagen de baja calidad y aun así no se lograría una buena reproducción de color. Con fuentes de luz de espectro discontinuo pueden ocurrir problemas semejantes, y aun con las grandes posibilidades de ajuste desde la cámara no lograrse una buena reproducción de las superficies que no reciban las longitudes de onda que podrían reflejar. Por tanto, si bien el balance de blancos en la captura digital ofrece posibilidades mucho mayores de compensación respecto a las que eran posibles en película, no debe pensarse que es un recurso «mágico», cuando la fotografía requiera una exigencia profesional buena calidad en la reproducción del color será necesario emplear fuentes de luz que irradien las longitudes de onda necesarias para lograr una reproducción del color consistente.

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Taller de fotografía de producto: Chop de cerveza

Fotografiar un chop de cerveza, con el aspecto de estar helado y el nivel de luz adecuado através del líquido es un buen ejemplo para el tratamiento de bebidas en general.  En el Taller de abril de 2010 realizamos esta práctica, con cerveza blanca y negra, desarrollando la toma paso a paso y llegamos a un buen resultado, si bien en una toma comercial se ajustarían más detalles. (para ver la galería con fotos verticales puede convenirte pulsar F11, para entrar y salir del modo pantalla completa de tu navegador.)

®carlos fumagalli

Taller de producto, naturaleza muerta, picada, quesos.

Realizamos esta producción en el taller de fotografía de productos de marzo del 2010.    En la galería se puede ver el esquema de iluminación y variaciones que producen cambios de clima en la imagen.

(para ver la galería con fotos verticales puede convenirte pulsar F11, para entrar y salir del modo pantalla completa de tu navegador.)


Iluminación en Fotografía de Productos: Metales

Publicado en el número 502 de Fotomundo, de octubre de 2010.

Fotografía directa sin retoque, en película 10x13cm.


Fotografiar objetos de metal requiere un tipo de iluminación particular.  El metal pulido produce reflexión especular, si empleamos luz directa, la luz se reflejará en la dirección opuesta a la dirección con que incide, y esto producirá una imagen oscura en la que se marcarán todas las imperfecciones, rayaduras, abolladuras, etc.que presente la superficie.  Según el ángulo entre la fuente de luz y la cámara también aparecerá reflejada la fuente de iluminación, creando un contraste irreproducible, en conjunto una imagen desagradable.

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Si tuviésemos que fotografiar un espejo, no pensaríamos en iluminar su superficie para reproducirla, sino en iluminar la escena, los objetos y cuerpos que estén siendo reflejados.  Un objeto de metal pulido también es un espejo, más o menos perfecto según su terminación y su desgaste;  las bandejas, vajilla, etc. son espejos bastante irregulares de formas complejas y lo que fotografiaremos serán las imágenes reflejadas en su superficie.
En la lectura de la imagen lo que interpretamos como metal es una combinación de reflejos blancos y negros, con algunos detalles de otros objetos reflejados.  Lo que nos conviene entonces será hacer reflejar sobre la superficie metálica planos iluminados.  En estas condiciones ya no veremos las rayaduras e imperfecciones sino la forma.

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Así es que para fotografiar metales pulidos no conviene iluminar el metal con luz directa sino hacer que refleje superficies luminosas.  Entre los accesorios de iluminación de estudio una caja de luz resultará adecuada para este fin, y cuanto más próxima se encuentre al objeto mayor será la superficie reflejada.  Se buscará encontrar la combinación de tamaño, distancia al objeto y dirección conveniente en cada caso.

Como la imagen del difusor de la caja de luz será lo que quedará fotografiado como superficie del metal, una hoja de papel calco nueva sin arrugas ni quiebres sobre el difusor asegura una buena textura y que cualquier suciedad de aquél no quede registrada.  También podremos usar paneles blancos que reboten luz para ciertas zonas de la imagen, en este caso no convendrá el típico telgopor pues se reflejará su textura, un buen material es el foam board, que se consigue en pinturerías artísticas.

La forma del objeto hará que resulte más o menos complejo distribuir adecuadamente los reflejos sobre su superficie, un objeto plano será más simple que uno convexo, este último reflejará luz desde ángulos distintos y requerirá una superficie mucho mayor. Una pava es mucho más compleja de iluminar que una bandeja.  Una esfera metálica pulida refleja la luz que proviene de todas direcciones y requerirá estar rodeada de planos de luz.

Por otra parte un objeto metálico que refleje solo superficies blancas no tendrá aspecto metálico, puede parecer simplemente un objeto blanco; para lograr el carácter del metal debe mostrar también zonas negras.  De acuerdo a la forma del objeto éstas pueden producirse naturalmente en las áreas que no estén reflejando la luz proveniente de la o las cajas de luz que estemos empleando, sobre todo si usamos flash, la diferencia de intensidad entre el destello y la iluminación ambiente hará que solo se registre la iluminación proveniente del flash y el resto quede negro, siempre y cuando utilicemos el tiempo de sincronización más breve permitido por la cámara y la iluminación ambiente no sea intensa.

De todos modos, a veces es necesario agregar tiras de cartulina negra interrumpiendo la superficie del plano blanco del difusor para crear zonas de reflejo negro, o gris para que la imagen cobre “aspecto metálico” esto depende de cada caso. También podría resultar adecuado iluminar una superficie, por ejemplo un fondo gris, para que aparezca reflejada en el producto.

En este ejercicio realizado en una clase del taller de iluminación de producto, los tubos plateados del exprimidor reflejan (copian en jerga de estudio) la caja de luz muy próxima, como se ve en el esquema 1  El nivel de exposición se determinó midiendo luz reflejada puntual sobre el área blanca y aumentando 2 1/3 EV por encima del valor que indicó el fotómetro para que se registre como blanco y no como gris medio.  Probando abrir 1/3 más el primer efecto fue favorable, sin embargo al ampliar la imagen se detecta una zona posterizada con una diferencia de color entre un sector de reflejo y otro.  Para esta iluminación también se podría haber realizado la medición con un fotómetro de luz incidente orientado desde el producto hacia la cámara con un buen resultado, aunque medir la luz reflejada por el metal resulta más presiso.

A este punto, el ajuste de exposición también dependerá del revelado del archivo raw, y podrá convenir un nivel de exposición u otro de acuerdo a las condiciones de toma y de revelado de cada caso en particular.

Deberá cuidarse que no se produzcan reflejos indeseados, como el trípode, la cámara o el mismo fotógrafo. Para ello lo fundamental será que no les llegue luz del flash, eventualmente puede resultar necesario cubrir el trípode con un trapo negro, y a veces cámara y trípode se ubican detrás de una tela o papel blanco, negro, o gris de acuerdo al caso, al que se le practica un agujero por donde asomará el objetivo.  De todos modos puede que algunos reflejos no logren evitarse y que se decida dejarlos para retocarlos luego en Photoshop u otro editor de imágenes.  Convendrá aquí balancear entre el trabajo artesanal de cuidar los reflejos mediante paneles, banderas, etc. hasta un punto razonable, ya que se puede llegar a construir estructuras enormes alrededor de un objeto pequeño, y el trabajo de retoque que tampoco resultaría conveniente sobrecargar.  Un método apropiado es pensar en concreto en qué consistirían los pasos de retoque necesarios para solucionar el problema luego, y comparar el trabajo que demanda solucionarlo en la iluminación, respecto a retocarlo después.
Por último, si el producto posee partes no metálicas, estas se comportan de otro modo respecto a la luz y podrían requerir otro tipo de iluminación.

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Esta fotografía directa sin retoque la realicé en película de 10×13 cm.hace algunos años. Está hecha con tres cajas de luz, una ubicada frontalmente ligeramente por encima de la cámara, otra desde la izquierda y una tercera cenital que ilumina la parte superior del pico y la manija. El resplandor violeta fue producido por el reflejo de un cuarto flash con un cono cerrado y una gelatina de color sobre un fondo de fórmica negra semimate bastante alejado de la grifería, la medición de este último se mantuvo en el valor del gris del 18% para lograr saturación de color.

Ir a Iluminación en Fotografía de Producto: Metales, parte 2 (solo para alumnos del Taller)

 

 

®carlos fumagalli


Medición puntual: porqué no tiene sentido hacer promedios.

 

Muchas veces me preguntan  si el modo de emplear la medición puntual es  hacer un promedio entre la luz más alta y la sombra más baja.  La respuesta es enfáticamente que NO.  Esa es una solución de compromiso cuando el concepto de medición de luz reflejada no está claro, al realizar un promedio se desaprovecha la mejor característica de la medición puntual: la precisión de la información obtenida, y muchas veces se llegará a una exposición que causará perjuicios. La utilidad de la medición puntual de luz reflejada, es prever con exactitud el nivel de registro de la imagen en áreas determinadas.  En estudio esto permite ajustar la iluminación al rango dinámico del material sensible que se esté empleando.  En exterior, en el caso de que no se pueda modificar la iluminación, si se puede  decidir qué área privilegiar en función del diseño de la imagen, su expresividad y calidad.  Veamos un ejemplo: La pared casi blanca iluminada por el sol directo rasante, muestra manchas de pintura descascarada  muy claras, amarillentas y azuladas  y una suave textura.  Para registrar estos detalles  no debe sobreexponerse. Los valores de medición son los siguientes: (recordar que estos valores indican la exposición para reproducir el área medida con la luminosidad del la carta gris del 18%)

  • área más clara (pared): f:16.8 v.250
  • área más oscura (umbral de la puerta) f:2.8 1/3 v. 250

Al hacer un promedio para determinar el valor de exposición en la cámara, se llega a  f: 5.6 2/3  v. 250.  Obteniendo la imagen 1.Ahora pensemos la misma situación desde otro punto inicial:  sabemos que la diferencia en valores EV entre la luminosidad de la carta gris del 18% y el blanco pleno sin detalle, es de 2 1/3  EV. Si la medición sobre la luz más alta, en este caso la pared, es de 16.8 v 250 y empleo ese valor para la exposición la pared se registraría con la luminosidad que corresponde al gris del 18%, resultando en una sub exposición general.  Para compensar esta diferencia debo aumentar la exposición.  Si sobre el valor 16.8 abro 2 1/3 EV llegaría a f: 8.5 v. 250, pero la pared no es un blanco pleno sino un plano muy grande e importante en la imagen con muchos detalles muy claros, para preservar esa información, en vez de aumentar 2 1/3 EV. aumentaré 2 EV. exponiendo la toma en f: 8. 2/3 v. 250.  Con este valor obtengo la imagen 2. Este archivo que se muestra con los valores por defecto de revelado RAW, contiene toda la información para lograr una imagen final de alta calidad. En definitiva, más allá de este ejemplo, el concepto a retener es que la exposición debe adecuarse al rango de luminosidad de la escena y a la respuesta del material sensible que esté empleando.  Lo conveniente es evaluar ese rango de luminosidades y el fotómetro de luz puntual es el instrumento adecuado para esa función.  Obtenida la información el fotógrafo decidirá qué es lo más conveniente en cada caso, según la escena y el material sensible que se esté empleando. cámara Nikon D-70 | objetivo: Micro Nikkor 55 mm. F: 2.8 | fotómetro: Minolta Spot Meter IV ®carlos fumagalli

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sombras

Taller de Iluminación de la FADU, grupo verano de 2009.

Continuando  la experiencia de iluminación con flashes portátiles, esta vez la propuesta de los alumnos fue recrear una ilustración de la historieta Akira. No reunimos las condiciones de locación y vesturario para aproximarnos a la ilustración original, pero fue un buen disparador para un ejercicio interesante.

Modo de operación flash Nikon SB 800

Los manuales de usuario de Nikon parecen haber sido escritos por un japonés perverso, traducidos a un dialecto ucraniano por otro japonés perverso y de allí al español por un traductor automático, bueno, que no se entienden fácilmente, digo.

Aquí una guía rápida algo más clara.  No reemplaza el manual que contiene toda la información, solo es algo más accesible para cuando acabás de comprarlo y lo querés usar de una vez.

Operación del SB 800

1) Al encenderlo, se visualiza la pantalla de operación.

2) Apretar el botón Mode sucesivamente para determinar el modo de exposición.

Se mostrará en secuencia: M – GN – RPT – A o AA – TTL – TTL BL

Descripción de los modos de exposición del flash:

· M manual: ningún sistema de exposición automática trabaja. El flash destella a la potencia seleccionada mediante los cursores superior (+) e inferior (-). Puede graduarse desde plena potencia 1/1 hasta 1/128, con intervalos de a 1/3.

En cada caso aparece en la pantalla la distancia a la que la exposición resultará correcta para esa combinación de:

potencia / sensibilidad ISO / diafragma / ángulo de iluminación

  • cuando se cambia alguna de estas variables la indicación de distancia corresponderá a la nueva combinación.
  • al apretar el botón sel (en el centro del cursor) se cambia la selección para variar la potencia o el diafragma con los cursores + –.
  • los cursores izquierdo y derecho cambian el ángulo de iluminación del reflector adecuándolo a la distancia focal que aparece en la pantalla

Al conectar el SB 800 a una cámara el ISO se ajusta automáticamente al ISO seleccionado en la cámara si esta es compatible.

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estallido de un globo – flash de en modo repetición – Nikon SB 800

Entre las prestaciones que brindan los flashes de última generación, se encuentra el modo de disparo de repetición (RPT en Nikon) o estroboscópico, se programa cuántas veces destellará el flash en cada toma, con qué potencia y con que intervalo entre destellos.

Aquí va una una prueba realizada con un Nikon SB 800.  La idea era disponer de dos unidades, pero no pude buscar el segundo y tuvimos que resignarnos a hacer esta primer prueba con uno solo.

En este caso se programó el flash para que realice  8 destellos en cada foto, y a cada destello corresponde una imagen del dardo en distinta posición o un momento diferente en el estallido del globo.  Cuando se ve la aguja del dardo penetrando el globo, la imagen del globo entero ya estaba registrada por los destellos anteriores al estallido.  La superposición del dardo con el globo entero no es real, cuando el dardo se ve «dentro del globo» este ya estalló.  La imagen como fantasma de un globo más pequeño corresponde al globo estallando superpuesta a la del globo entero.  Los pedazos que aparecen en el aire también son registrados en distintos momentos  por los sucesivos destellos.

Mi agradecimiento a  Leonardo Martín que me facilitó su SB 800 y me asistió en las tomas.   Al tener un solo flash nos vimos obligados  emplearlo desde la zapata de la cámara, para usarlo como flash externo hacía falta otro SB 800 que actúe en modo controlador (Master en el menú del flash)  Por un momento creímos que se podía emplear el flash incorporado de una cámara D 80 como controlador del flash externo, pero si bien la D 80 puede controlar (no me acuerdo si dos o tres) grupos de flashes externos, no lo hace en modo repetición, lo que sí se puede con la D 80 es usar el flash incorporado de la cámara en modo RPT, pero no comandar un externo en este modo.

Así pues la iluminación casi obligada fue un rebote frontal con una plancha de telgopor de 2×1 mt. desde arriba de la cámara y resultó inevitable el reflejo frontal del destello sobre el globo.  El modo RPT tiene un límite de 1/8  de la potencia máxima par evitar el recalentamiento, lo usamos a 1/16 y por un sistema combinado entre cuentas extrañas, intuición y prueba y error llegamos a un tiempo de obturación de 1/4 de segundo, y 8 disparos a una frecuencia 30 hz.  Si mi cálculo no falla en realidad el flash debe haber destellado 7 veces, ya que para que se produzcan los 8 destellos se hubiese requerido una frecuencia de 32 hz.  No quise subir subir el ISO y trabajamos en f: 2,8 la trayectoria del dardo no es perfectamente recta y en algunos disparos el foco no es el mejor.

Empleamos una Nikon D 70, en formato raw a 200 ISO. El objetivo fue un Nikkor 50mm.  f: 1.4 de los viejos de foco manual, a f:2,8

Una buena experiencia para ser algo improvisada, la próxima será con dos flashes y mejor calidad de iluminación.

ver estallido de un globo 2

ver Modo de operación flash Nikon SB 800

®carlos fumagalli