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El formato en las cámaras fotográficas de película.

En el terreno de la fotografía profesional las cámaras digitales reemplazaron a las de película hace ya bastantes años y muchos fotógrafos no han tenido la experiencia de trabajar con ellas.  Sin embargo, en el campo artístico la fotografía fotoquímica es revalorizada por varias razones y particularmente, las cámaras de formato grande capaces de registrar imágenes de muy alta calidad.

Antes de comenzar una serie de artículos sobre la práctica con cámaras de gran formato, es adecuado explicar porqué razón existen cámaras que emplean distintos tamaños de película.

En la fotografía sobre película la superficie que ocupa la imagen es uno de los determinantes básicos de su calidad. La imagen está formada por pequeñas partículas muy próximas entre si, para ampliar la imagen y obtener una de mayor tamaño el negativo se proyecta sobre el papel al tamaño que se desea obtener, por tanto cada partícula se separa de las que la rodean. El espacio entre una y otra no contiene información de la imagen, así es que cuanto más se amplía mayor será la pérdida de definición y contraste, podemos decir que a mayor ampliación, menor calidad.  Por tanto las cámaras que emplean películas más grandes producen imágenes de mayor calidad que las de formato menor, ya que para llegar a un determinado tamaño final deben ampliarse menos veces.  Se fabricaron muchos formatos de cámaras y películas, a través del tiempo hay tres grupos que han perdurado y se tornaron en los más empleados. 

Pequeño formato:

Las cámaras de pequeño formato usan películas de 35 mm. de ancho, creadas originalmente para cámaras de cine en las que cada fotograma mide 18×24 mm. Oskar Barnack, el diseñador de la primera Leica en 1924 fue quién decidió emplear esta película en cámaras fotográficas que hasta ese momento utilizaban películas más grandes, llevando la imagen a un cuadro de 24×36 mm.  (medida que se estandarizó luego en las cámaras digitales bajo el nombre de “full frame”).  

 Este formato fue un estándar en la fotografía de prensa, documental y de aficionados. De un rollo de 1.60 mts. se obtienen 36 fotografías. También cabe mencionar las cámaras de medio cuadro, que sobre la misma película de 35mm. proyectan una imagen de la mitad de tamaño, 18×24 mm. esto permite obtener 72 fotografías. 

Formato medio:

Las cámaras de formato medio utilizan película “120” que tiene 6 cm. de ancho. Distintas cámaras proyectan imágenes de aproximadamente 4.5, 6 , 7 o 9 cm. de largo sobre el ancho de 6 cm. del rollo. La película de “220” es igual de ancho pero del doble de largo, algunas cámaras permiten cargar tanto las de 120 como las las de 220, sin embargo los rollos de 220 nunca fueron fáciles de conseguir y menos ahora. Naturalmente como la película tiene el mismo largo las cámaras que proyectan imágenes más grandes registran menos cantidad de disparos. Un rollo de 120 permite tomar 16 fotografías con una cámara de 4.5×6 cm., 12 con una de 6×6, 10 con una de 6×7 y 8 con una de 6×9.  

Formato grande o gran formato

En las cámaras de placa se carga una hoja de película sobre la que se toma una sola fotografía, en vez de rollos en los que se registra una serie.  El formato más habitual es de 10×13 cm. o su equivalente 4×5″ en pulgadas. También existen cámaras de formatos aún más grandes, de 13×18 cm. (5×7″) y  20×25 cm. (8×10″) Más allá del tamaño de la película existen distintos tipos de cámaras que serán objeto del próximo artículo. 

Relación entre formato y ampliación

Como mencioné antes, la degradación en la calidad de la imagen es directamente proporcional a la ampliación, supongamos que tomaran fotografías con cámaras de distinto formato, empleando la misma película en su presentación adecuada a cada uno y cada negativo se ampliara 10 veces:

Con el negativo de:
  • 35 mm. (imagen de 2,4×3,6 cm) la copia sería de 24×36 cm.
  • 6×6 (imagen de 5.6×5.6 cm) la copia sería de 56×56 cm.
  • 6×7 (imagen de 5.6×7.2 cm) la copia sería de 56×72 cm
  • 6×9 (imagen de 5.6×8.4 cm) la copia sería de 56×84 cm.
  • 10×13 (imagen de 9×12 cm) la copia sería de 0.9×1,20 mts.
  • 12×18 (imagen de 11×17) la copia sería de 1,20×1,70 mts..
  • 20×25 (imagen de 19×24) la copia sería de 1,90×2,40 cm. 

En cuanto a la película todas tendrían la misma calidad porque la imagen se amplió 10 veces en cada caso, aunque según el formato el tamaño final es muy diferente. Si consderamos un negativo de 10×13 al ampliarlo 10 veces obtendremos una imagen de 90×120 cm. En cambio si la que fue  tomada con la cámara de 35 mm. se llevara al mismo tamaño deberíamos ampliarla algo más de 33 veces, con una pérdida grande de calidad.

Por supuesto que además del factor del tamaño de la imagen la calidad final de una fotografía va a estar determinada por un conjunto de factores: tamaño de la imagen, calidad del objetivo, calidad de la película y del revelado, precisión en la exposición, etc.

Mencioné los formatos de películas más estandarizados, pero sobre todo en cámaras antiguas podemos encontrar una variedad de tamaños muy amplia.

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Fotómetros integrados a la cámara, historia y modos de medición actuales.

Ya desde hace muchos años las cámaras tienen un fotómetro incorporado para determinar la exposición, que evolucionó hasta llegar a las versiones actuales, en las que es estándar la medición TTL con diferentes métodos de evaluación de la escena. Para comprender los modos de medición actuales es interesante observar ese proceso evolutivo.

Antes de leer este artículo es conveniente haber leído los anteriores Fotómetros y medición de luz y Conceptos básicos sobre Medición de luz 

Una reseña histórica

La incorporación de exposímetros a las cámaras fotográficas fue muy próxima a la aparición de los primeros fotómetros de mano.

Probablemente la primer cámara con fotómetro incorporado haya sido la Contaflex 35 TLR de 1935, una reflex de dos objetivos y formato 6×6, mientras que la primera de 35 mm con fotómetro incorporado fue la Contax III de 1936. Ambas fabricadas por Zeiss Ikon AG y por supuesto con fotómetros de selenio, la tecnología disponible en esa época. Si bien esto significaba una mejora importante en el camino de facilitar la obtención de buenas fotografías, el amplio ángulo de medición de estos fotómetros causaba dificultades para interpretar la lectura de la escena.

En 1936 la compañía Ihagee, había presentado la Kine Exacta, la primer cámara reflex de 35 mm. y casi simultáneamente se presentó la rusa Cnopm. La primera reflex con pentaprisma fue la Contax S, cuyo diseño original databa de 1930, pero que fue fabricada después de la guerra en 1949 y presentó problemas mecánicos. Para la misma época se presentaron la Rectaflex de origen italiano y la Alpa Reflex suiza. En 1939 Karl Nüchterlein diseñador y mecánico de Ihagee había patentado un diseño de fotómetro TTL, (sigla de Through The Lens) es decir la medición de luz a través del objetivo, para perfeccionar el diseño de la Kine Exacta. Sin embargo la guerra paralizó estos avances, la patente del sistema TTL quedó en manos americanas, y la primer cámara con fotómetro TTL solo se produciría muchos años después, en 1962: la Topcon RE Super

Durante los primeros años de los 60´se generaliza el empleo de las cámaras reflex, y las marcas japonesas van superando en el mercado a las alemanas. Aparecen en esos años las reflex Asahi Pentax de 1957, la Nikon F en 1959, ambas sin fotómetro en su versión inicial, la Minolta SR 7 de 1962 fue la primera en incorporar un fotómetro de CDS pero no a través del lente, la ya mencionada Topcon RE Super, la Asahi Pentax Spotmatic en 1964 ahora si con fotómetro incorporado. La Canonflex de 1959 no logró éxito comercial.

Nikon incorpora el fotómetro en el pentaprisma intercambiable del sistema F, el Photomic  en 1962 pero la versión TTL del Photomic recién llegará en 1966 con medición homogénea en toda la pantalla, y con medición ponderada al centro en 1968. Estos visores intercambiables pueden acoplarse al cuerpo base de Nikon F, es un sistema modular.

Naturalmente los primeros fotómetros integrados a mediados de la década del 30´fueron de selenio, ya que los de CDS aparecieron a comienzos de los 60´, coincidiendo con la popularización de las cámaras reflex. En principio cuando hablamos de un fotómetro integrado nos referimos a medición de luz reflejada, si bien existieron algunos accesorios que permitieron la medición de luz incidente desde la cámara. Al medir luz reflejada, el ángulo de medición del fotómetro es muy importante ya que determina sobre qué parte de la escena se realiza la medición, en los fotómetros de selenio que tienen un ángulo muy amplio

esto representa un inconveniente ya que se torna difícil interpretar esa medición en muchas situaciones, por ejemplo en un paisaje el área de cielo muy luminoso hará que el fotómetro tienda a producir una subexposición, en definitiva requiere por parte del fotógrafo un mayor grado de conocimiento e intuición y aun así en algunas situaciones se obtendrán resultados inesperados.

Al incorporar los fotómetros de CDS se produce una mejora en este tema, ya que al tener un ángulo de medición más cerrado, de aproximadamente de 30°, son menos las situaciones conflictivas y también hay más posibilidades de evaluar mejor sobre qué parte de la escena se realiza la medición.

Sin embargo el problema subsiste ya que no estamos midiendo exactamente lo que “ve” el lente sino algo aproximado.

La medición TTL

El problema se resuelve definitivamente al incorporar el sistema TTL, que mide a través del objetivo.  En este caso la medición se realiza verdaderamente sobre la escena a fotografiar y ya no sobre una aproximación más o menos afortunada.  Por otra parte si se coloca un filtro sobre el objetivo la pérdida de luz causada por el factor del filtro va a ser medida por el fotómetro y el incremento necesario en la exposición se realizará automáticamente. Lo mismo ocurrirá al emplear un sistema de aproximación, por ejemplo la merma de luz que implica el empleo de un fuelle o un tubo de aproximación se reflejará en el valor de exposición sin necesidad de calcular esa pérdida, como si habría que hacerlo con un fotómetro no TTL.

Sin embargo, aún en las cámaras con medición TTL hay distintos modos de medición que fueron mejorando su facilidad de uso y precisión como resultado de un proceso evolutivo.

Los modos de medición: 

Homogénea sobre toda la superficie de la imagen: 

Es el modo en que funcionaron los primeros fotómetros TTL, si bien presenta las ya mencionadas ventajas respecto a la medición “por fuera” del lente, la evaluación del contraste de la escena sigue resultando compleja. Con objetivos gran angulares en escenas que no reflejen la luz de un modo homogéneo, como el ejemplo ya mencionado de paisajes con un área grande de cielo, o aun con distancias focales más largas, una bailarina con malla blanca ocupando una pequeña parte de la imagen sobre el amplio fondo negro de un escenario, presentarán dificultades a la hora de determinar el valor de exposición, emplear el valor que indique el fotómetro directamente en muchos casos conducirá a resultados poco afortunados.

Medición ponderada al centro: desarrollado en 1968, estándar en las cámaras actuales

Las dificultades para interpretar la medición homogénea llevaron a Nikon a presentar en 1968 un nuevo modo de medición, en el que el área central de la imagen tiene preponderancia sobre el resultado total. En la pantalla de enfoque se observa un círculo marcado con una delgada línea negra, en ese círculo se concentra el 60% de la medición, en el resto del cuadro se distribuye el 40 % restante.

Esto funcionará como un modo de compensar las diferencias de iluminación en la escena. Por supuesto que también requiere la interpretación del fotógrafo, pero es más fácil obtener resultados consistentes. Es un sistema bastante intuitivo que demanda prueba y error, pero una vez que se le toma la mano es muy preciso y confiable. En general se ubicarán en ese círculo en los valores medios de la escena, eventualmente incluyendo un área menor de las partes muy brillantes o muy oscuras, y si es necesario luego se reencuadrará la composición en el momento del disparo, después de haber establecido el valor de exposición. Los porcentajes de concentración y el tamaño del área central varían entre marcas y modelos, en términos generales este sistema resultó tan eficiente que aún hoy sigue siendo uno de los modos incorporados en las reflex actuales de todas las marcas. Para entrar en detalles hay que consultar el manual de cada cámara y ver las características específicas de cada una, esta descripción corresponde a lo que resulta común a todas. Es un sistema rápido e intuitivo que ofrece un equilibrio entre la rapidez de uso y un buen control del resultado. Muchas Nikon muestran el área de concentración de la medición y especifican el porcentaje de concentración. Otras marcas emplean un sistema semejante pero no muestran el área de concentración y entonces no se sabe a ciencia cierta en qué área se concentra la medición, esto puede resultar en un proceso de prueba y error diferente pero al fin el sistema sigue resultando funcional. En las Nikon actuales se puede variar el tamaño del círculo en el que se concentra la medición en 13, 8 o 6 mm. pero ya no muestran el área correspondiente en el visor y tampoco está especificado el porcentaje de concentración. Personalmente lamento que los manuales no brinden más que descripciones generales poco precisas, y no es fácil conseguir información detallada.

Mi agradecimiento a Enrique López de la excelente página Camaracoleccion.es, por su respuesta a mi consulta y por toda la información que obtuve de allí, en particular los artículos sobre la historia de Exacta, la presentación del Photomic, la NIkon FA y la evolución de las cámaras en general.

Medición matricial o evaluativa:

La medición matricial fue presentada  por Nikon en el modelo FA, que sale al mercado en 1983  la escena es dividida en zonas y se realiza una medición independiente de cada una, esa información luego es procesada mediante software de un modo bastante más complejo que un simple promedio. La cantidad de segmentos o zonas que se miden varían por marcas y modelos, cada una ha desarrollado su propia tecnología y software. La FA contemplaba 5 zonas diferenciadas. Este sistema inicial se ha desarrollado enormemente.

Actualmente Nikon emplea sistemas de 2.016 zonas en la serie D7000 y D610 y de 91.000 pixeles de medición en las D750 y superiores, y tiene en cuenta la composición de color y la distancia a distintos planos de la escena. El sistema equivalente de cada marca recibe diferentes nombres, el Evaluativo en Canon emplea 63 zonas en las 5D y 6D Mark II y 150.000 píxeles en la 7D II.

El sistema matricial automatiza  totalmente la medición de luz, evitando que el fotógrafo deba evaluar la escena y realizar cálculos o compensaciones. Es el modo de medición más rápido y por tanto el más adecuado para las situaciones en que la captura instantánea resulte ser lo más valioso para esa imagen. En prensa, fotografía callejera, deportes, fotografía de fauna, muchas veces será el modo más adecuado. En general los resultados son muy buenos pero el fotógrafo está cediendo el control de la exposición al software de la cámara, sin ninguna participación en la valoración del contraste y sin poder priorizar una parte de la escena sobre otra según su nivel de luminosidad, al elegir el modo matricial confiamos totalmente estas decisiones al software de la cámara. En pocas palabras, es recomendable cuando la captura inmediata de lo que ocurre es más importante que las sutilezas de diseño en la imagen.

Medición puntual:

La medición puntual aparece con la Topcon Unirex de 1969, que ofrece la medición de luz en el área de enfoque de microprismas.

Gradualmente se incorpora en diferentes marcas y modelos y en la actualidad es un estándar en casi todas las reflex. Si bien las particularidades hay que buscarlas en el manual de cada cámara siempre estamos hablando de el 100% de la medición en un área muy pequeña del visor, así es que esta medición resulta muy semejante a la de un fotómetro puntual de mano. Algunas cámaras tienen un punto de medición central fijo y en muchas el área de medición coincide con el punto de enfoque activo, y puede por tanto desplazarse sin modificar el encuadre. Concentrar el 100% de la medición en un área pequeña permite realizar mediciones parciales y establecer cómo se reproducirán distintas áreas de la imagen. En general debe considerarse que el valor indicado será el adecuado para reproducir esa zona con la luminosidad correspondiente al gris medio, así es que sobre ese valor deberán efectuarse las compensaciones que resulten necesarias. Además de la Puntual las Canon actuales presentan una variante de este modo, la medición Parcial, igual que la puntual pero con un área de medición mayor, si bien en esa área se concentra toda la medición. Más allá de la utilidad de establecer la exposición para un área pequeña, debe considerarse la medición puntual como un instrumento para conocer las diferencias de contraste y prever si el rango dinámico de la cámara es capaz de reproducir con detalle la totalidad de la escena.  Esto permitirá adecuar la iluminación cuando resulte posible, y en el caso de no poder modificar la iluminación decidir qué parte privilegiar y qué parte sacrificar, o a veces asegurarse de que determinada zona intencionalmente no registre detalle sea en las luces o en las sombras. En estos términos la medición puntual es un herramienta de diseño, ya no solamente un instrumento para determinar la exposición general.

Un resumen de los modos de medición actuales:

  • La medición matricial o evaluativa automatiza la evaluación de la escena, evita que el fotógrafo deba tomar decisiones sobre la exposición. Es el modo adecuado para las fotos en las que la instantaneidad es más importante que el control del contraste.
  • La medición ponderada al centro, o central, permite un control intuitivo rápido y previsible a la vez. Requiere un proceso de prueba y error hasta conocerlo, es adecuado cuando quiero fotografiar rápidamente pero sin perder totalmente el poder de decisión como en la medición matricial.
  • Medición puntual es el método que brinda mayor información y permite tomar decisiones para estructurar la iluminación y decidir como se reproducirán diferentes áreas de la imagen. Requiere mayor conocimiento y tiempo para evaluar la escena. Adecuado para paisajes, arquitectura y cuando la estética sea el valor principal de la fotografía y la reproducción de luces y sombras determinante.®Carlos Fumagalli

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Para qué sirve Adobe Lightroom

Inscripción abierta para talleres de verano 2018. Fechas a definir, son tres encuentros de 3 hs. de duración. 

A raíz del próximo Taller de Lightroom me están consultando para qué sirve exactamente este programa, aquí va:

Lightroom es un programa de gestión del flujo del trabajo fotográfico. Incluye diferentes módulos que abarcan las etapas necesarias de clasificación y tratamiento de imagen desde la toma digital hasta su uso final.Algunos de estos módulos son semejantes a programas que posiblemente ya conozcas, por ejemplo, el área de clasificación de las imágenes es muy semejante a Bridge, para un fotógrafo Lightroom reemplaza a Bridge con ventajas importantes.

Lightroom incluye el editor de formato raw Camera Raw, el mismo que se utiliza en Photoshop con una interfaz diferente, pueden emplearse pinceles y máscaras.

Para fotografías directas cuando lo que se busca es realizar ajustes de imagen, aclarar u oscurecer una zona, ajustar el equilibrio de color, enfoque, etc. no será necesario abrir la imagen en Photoshop, cuando se requiera trabajar en capas y realizar retoques complejos, Lightroom no reemplaza a Photoshop.

La característica propia de Lightroom es que es una base de datos.

Esto permite la organización y administración de archivos a partir de una criterio lógico ordenado, se evita la duplicación de archivos innecesaria, y posibilita encontrar una foto entre miles instantáneamente sin recorrer las carpetas en las que uno se imagina que tal foto podría llegar a estar… Por supuesto esto no ocurre mágicamente, se conseguirá si el criterio con que se han guardado las fotos es adecuado.

LR ofrece la posibilidad de organizar bien el material, si se emplea mal, también se puede armar un gran lío…

En definitiva Lightroom simplifica el flujo de trabajo del fotógrafo, e incluye en un solo programa tareas que de otro modo pueden requerir emplear dos o tres programas diferentes hasta llegar  a la imagen final.

Un resumen:

  1. Importar desde la tarjeta de la cámara y si se desea convertir el formato nativo a dng en la misma operación. De las fotos que se encuentran en la tarjeta LR distingue las que ya han sido importadas de las que aún no.
  2. Incorporar metadatos durante la importación, datos de toma, gps, palabras clave, esto representa que al ingresar al PC las fotos ya quedan ordenadas y en adelante, cualquier búsqueda resultará muy sencilla.
  3. Una vez realizada la importación, desarrollaremos el flujo de trabajo a través de diferentes módulos, cada uno de estos es equivalente a un programa independiente, al estar contenidos dentro de la misma estructura general se simplifica la manipulación de imágenes.
  4. Lightroom evita la duplicación innecesaria de archivos, podemos crear múltiples versiones de la misma imagen sin duplicar el mapa de bits.
  5. La importación puede realizarse automáticamente desde la toma, esto permite disparar la cámara desde la PC, y la imagen se visualiza inmediatamente en la pantalla del PC, se guarda en la ubicación elegida en el disco duro, y ya clasificada con palabras clave.

Lightroom es un programa complejo, no es intuitivo, si bien algunas funciones pueden descubrirse en la práctica, para obtener un buen resultado es necesario comprender su fundamento y poder configurarlo de acuerdo a cada necesidad.  En el taller desarrollamos los aspectos conceptuales y prácticos que permiten aprovechar los recursos de este programa que una vez asimilado, resulta el camino más simple y efectivo para resolver el flujo de trabajo fotográfico.

 

 

Fotómetros y Medición de Luz

Publicado en el número 515 de la revista Fotomundo, de Buenos Aires, en noviembre de 2011.

Cabe aclarar que en rigor la palabra fotómetro define el instrumento que mide la intensidad de la luz y devuelve un valor en lux o footcandels,  las unidades empleadas por los técnicos en iluminación. Cuando a este instrumento se agregan escalas de uso fotográfico con valores de ISO, abertura de diafragma y tiempos de exposición corresponde el uso del término exposímetro.  En la práctica en la Argentina, empleamos la palabra fotómetro para referirnos al exposímetro fotográfico. 

Antecedentes:

Aproximadamente a partir de 1890 se emplearon instrumentos cuyos principios de funcionamiento no tienen relación con el de los fotómetros actuales, de todos modos cabe mencionarlos a modo de antecedente. Actinómetros: instrumentos que permitían medir la intensidad de la radiación solar según la dilatación de una fina lámina de metal, o por el oscurecimiento de un papel sensible a la luz.  Se construyeron actinómetros para uso fotográfico hasta cerca de 1930.  Fotómetros de extinción: Se emplearon durante el mismo período que los actinómetros, su funcionamiento se basa en la reducción del flujo luminoso al pasar por diafragmas o filtros, y la sensibilidad visual para percibir esta intensidad mínima.  Es interesante observar que de este tipo de instrumentos existieron algunos de ángulo muy reducido, equivalentes a los muy posteriores fotómetros puntuales de CDS o a los actuales.

 

Fotómetros de selenio:

En la década de 1930 aparecen los primeros fotómetros de células fotoeléctricas de selenio, su funcionamiento se basa en la propiedad de éste de generar electricidad cuando es expuesto a la luz; un microamperímetro mide entonces la carga eléctrica generada, que es proporcional a la intensidad de la luz recibida. No emplean baterías ya que la electricidad es producida por el selenio al contacto con la luz. Los fotómetros de selenio significaron un avance muy importante y podemos considerarlos como la primera generación de fotómetros modernos.  

La luz reflejada por la escena penetra al fotómetro a través de una abertura grande que generalmente se encuentra cubierta por un vidrio cuya superficie tiene forma de semiesferas para concentrar la luz sobre la placa de selenio. Miden con mucha precisión pero presentan dos limitaciones importantes: Por una parte cuando la intensidad de la luz es muy baja la electricidad generada por el selenio no es suficiente para mover la aguja del instrumento, es decir que no resulta posible realizar mediciones de luz de baja intensidad.

Por otra parte, como la placa de selenio requiere cierta superficie mínima para generar electricidad suficiente, el ángulo de medición es amplio; esto los torna imprecisos para medir luz reflejada, no porque su funcionamiento sea irregular sino porque es difícil determinar con exactitud qué elementos de la escena quedan dentro del área de medición, complicando la evaluación de la luminosidad de la escena respecto al gris medio, que es el patrón con que está calibrado el fotómetro.

Esta característica poco conveniente para medir luz reflejada no causa dificultades cuando se emplean en la medición de luz incidente.  Si no se necesita medir luces de muy baja intensidad son excelentes fotómetros de luz incidente, por esta razón fueron muy empleados por directores de fotografía de cine.  El Sekonic L 398 que había sido discontinuado volvió a fabricarse pues  fue demandado por la industria cinematográfica.

Algunos datos históricos:  

Como ocurre con muchos inventos notables no hay certeza acerca de a quién corresponde considerar el inventor, aquí los primeros fotómetros presentados:

  • 1931: probablemente el primer fotómetro fotoeléctrico fue el Rhamstine Electrophot, por el tipo de celda de selenio que empleaba requería una batería, que en esa época era voluminosa y pesada, esto hacía que todo el aparato fuese incómodo en la práctica.
  • 1932: se presenta el Weston 617, más portable y con el primer dial de cálculo de exposición integrado.  Sin batería.
  • 1933: el Photolux fue el primer fotómetro construido por Paul Gossen en 1933, poco tiempo después fue renombrado como Ombrux, una versión especial para cine fue denominada Blendux.
  • 1937: presentación del AVO-Smethurst, el primer fotómetro de luz incidente.

El método de medición de luz incidente incorporado en 1937 por Philip Smethurst aporta el mejor modo de uso para los fotómetros de selenio, y sigue empleándose en los fotómetros actuales por su sencillez y precisión para muchas situaciones. Con las limitaciones descritas los fotómetros de selenio fueron la única tecnología disponible para medir luz reflejada hasta que la aparición de los fotómetros de CDS  que a partir de 1960 los fueron desplazando progresivamente.

Mi agradecimiento a Ed van der Aa por su respuesta a mi consulta y a James Ollinger por prestar imágenes empleadas en esta nota. Ambos coleccionistas presentan excelente información en sus respectivas páginas, muy recomendables si te interesa la evolución y la historia de los equipos fotográficos.  Entre otros, James tiene un excelente artículo sobre la invención del fotómetro y Ed otro muy completo sobre la historia de la compañía Gossen,

Fotómetros de CDS

Hacia 1960, aparece un nuevo tipo de fotómetro que representa una avance significativo en la medición de luz. En este caso el elemento sensible a la luz es el sulfuro de cadmio o CDS,  éste no genera electricidad al contacto con la luz como el selenio, sino que varía su resistencia eléctrica para conducirla. Según la intensidad de la luz cambia la resistencia al flujo de corriente proveniente de una batería.  La energía para mover el instrumento ya no depende de la intensidad de la luz pues es aportada por aquella.  Esto permite la medición de luz de muy baja intensidad superando la limitación que presentaban los fotómetros de selenio en este sentido.

Por otra parte también se logra reducir el ángulo estándar de medición aproximadamente a 30º para la lectura de luz reflejada, tornando más consistentes los resultados.  Así mismo aparecen los fotómetros puntuales (o “spots”) de ángulo muy reducido de 5º a 1º.

Por qué es tan importante el ángulo de medición de la luz reflejada?

Porque determina la precisión del resultado. Cuando se mide luz reflejada el valor de exposición que devuelve el fotómetro es el adecuado para que la superficie medida se reproduzca con la luminosidad del gris medio del 18%. Es mucho más fácil estimar qué elementos de la escena entran en el área medición con un ángulo más reducido.

En el caso de los fotómetros puntuales, al tener un ángulo muy restringido e integrar un visor para ver exactamente la superficie que se mide, se logra un excelente nivel de precisión permitiendo prever la respuesta del material sensible hasta en pequeñas áreas de la imagen, transformando la medición de luz en un instrumento de diseño, que supera el concepto de “exposición correcta”.  Ya no se trata simplemente de poder reproducir una escena tal como es, sino de tener la información que ayudará a representarla según una intención expresiva.  Naturalmente esto requiere una grado mayor de conocimiento y de práctica: la medición de luz conlleva un proceso de prueba y error hasta tener seguridad acerca del resultado.

En estudio la medición puntual permite ajustar la iluminación con mucho control sobre la imagen final, en exteriores con luz natural generalmente no se puede controlar tanto la iluminación, en estos casos la medición puntual si permitirá tomar la decisión más adecuada privilegiando el área de imagen que resulte más importante. Los fotómetros de CDS presentan también algunas limitaciones: no pueden medir destellos de flash, tienen cierta falta de sensibilidad cromática al azul, y después de medir luz de alta intensidad hay que dejar pasar un par de minutos pues el fotoresistor queda saturado y podría indicar un valor erróneo.

Fotómetros de flash:  

Ni los fotómetros de selenio ni los de CDS pueden medir la intensidad de los destellos de flash. Entre la década del 70 y 80 se emplearon fotómetros especiales para medición de flash, que a su vez no podían medir luz continua.  Así es que era común tener un fotómetro de CDS para medición de luz continua y otro para medición de flash.

 

 

Fotómetros de fotodiodos de silicio.  Medición de luz continua y flash.

Hacia fines de la década del 70 comienzan a aparecer los fotómetros en los que el elemento sensible es un fotodiodo de silicio, esto significa un avance importante, ya que permite la medición de destellos de flash que no era posible en los fotómetros de CDS: con un solo instrumento podemos resolver tanto la medición de luz continua como de flash.  Además tienen mejor sensibilidad cromática al azul y pueden medir luces altas sin tener que esperar intervalos entre una medición y la siguiente.  El diseño exterior y funcional es semejante al de los de CDS.  

 

Pantallas de cristal líquido o TFT en lugar de un instrumento de aguja, memoria y otras funciones

Hacia comienzos de la década del 90 los instrumentos de aguja fueron reemplazados por indicadores digitales en pantallas de cristal líquido, si bien este no es un cambio sustantivo en cuanto al funcionamiento, es importante porque representa una mejora en la resistencia a los golpes, los instrumentos de aguja son mecánicamente delicados y un pequeño accidente podía causar un inconveniente grave.

Por otra parte con la incorporación de micro procesadores también se incorporan funciones como la posibilidad de que el fotómetro memorice varias lecturas, efectúe promedios, indique el valor correspondiente a la exposición para el gris medio a partir de lecturas sobre blanco o negro, etc.  En lo personal me resulta que la tecnología tiende a complicar los instrumentos por exceso de posibilidades, a veces es más complejo usar esas funciones que hacer las operaciones mentalmente.  Bueno, eso ya es cuestión de gustos…   Una función nueva que me resulta interesante es la que presentan algunos fotómetros de gama alta que al medir luz de flash y ambiente combinada, indican el porcentaje correspondiente a cada tipo de luz sobre la exposición total.  Otra novedad que agrega funcionalidad es la inclusión en algunos modelos de un disparador de flash integrado por señal de radio, esto requiere compatibilidad con el receptor de la señal del disparador.

Fotómetros actuales: 

Diseño:

El diseño que se desarrolló a partir de los fotómetros de CDS en términos generales se mantiene hasta ahora.  Podemos diferenciarlos de este modo:

  • Fotómetro de luz incidente y reflejada sin visor, suelen tener el difusor para luz incidente integrado, puede desplazarse o retirarse para medir luz reflejada con un ángulo aproximado de 30º.  Pueden considerarse como el fotómetro básico de estudio. Algunos permiten agregar un accesorio reductor de ángulo con visor.
  • Puntuales o “Spot” fotómetros de luz reflejada de ángulo entre 1º a 5º y visor.  Es importante que muestren el valor de la medición en el visor, algunos solo muestran los datos en una pantalla exterior y esto representa una limitación severa.
  • Combinados de medición incidente y reflejada puntual.  Es la tendencia en los fotómetros de alta gama de los últimos años, un solo instrumento ofrece los dos métodos de medición más útiles, la medición incidente que resuelve en forma rápida y simple muchas situaciones, y la puntual que ofrece el mayor control cuando es necesario.

®Carlos Fumagalli.

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Conceptos básicos sobre medición de luz

Publicado en el número 511 de la revista Fotomundo, de Buenos Aires, en julio de 2011.

La medición de la intensidad de la luz es un paso determinante en la práctica fotográfica -tanto en película como con cámaras digitales- para lograr la exposición adecuada y obtener fotografías de calidad. Esta serie de artículos está pensada para comprender en profundidad la medición de luz empleando fotómetros actuales, tanto incorporados a las cámaras con sus distintas opciones, como los de estudio.  En este primer artículo se desarrollan conceptos básicos acerca de la medición de luz.  En los siguientes se repasará la evolución de los fotómetros a través del tiempo, relacionando las posibilidades técnicas de cada época con el modo de aplicación práctica que posibilita, alternando entre los conceptos teóricos y su instrumentación, este es un camino lógico para entender como se llega a la tecnología actual y cómo emplearla.


Medición de luz reflejada, el gris del 18%

Este es el modo de medición que encontramos integrado a las cámaras, y que también permiten emplear los fotómetros de mano, de los que nos ocuparemos en primer lugar.  Para medir la luz que refleja una escena el fotómetro se orienta desde la cámara hacia la escena. Podríamos preguntarnos:  Con qué criterio el fabricante del fotómetro puede indicar un valor de exposición para una escena que desconoce? ¿cómo determinar la exposición conveniente sin saber si lo que se va a fotografiar es claro u oscuro?  La solución es que el fotómetro indique la exposición adecuada para reproducir la luminosidad correspondiente al gris medio de una escala de 11 valores de negro a blanco, el negro corresponde al valor 0 y  el blanco al 10, el gris medio entonces equivale al valor 5.

Supongamos que tenemos que fotografiar una escena que refleja un rango de luminosidad desde 0 (negro) hasta 10 (blanco) y una gama amplia de valores intermedios.  Aquí aparece un nuevo concepto, la carta gris del 18% que representa el valor medio de la escala antes mencionada.

La carta gris del 18% es el patrón de calibración de fotómetros de luz reflejada:  esto quiere decir que midiendo sobre la carta de gris, la exposición que indique el fotómetro será la adecuada para reproducirla con la luminosidad que le corresponde.  Pues bien, si el gris se reproduce tal como es, con la misma exposición el blanco que refleja más luz registrará más información en el material sensible -tanto sea en película como en un sensor de una cámara digital- y se registrará proporcionalmente más luminoso, como blanco.  Por el contrario las áreas oscuras de la imagen que reflejan bajos porcentajes de luz registrarán menos o ninguna información y se reproducirán como gris más oscuro o negro.  Los valores intermedios registrarán su valor de luminosidad proporcionalmente a la intensidad de luz que reflejan en la escena. Es decir que al medir la intensidad de iluminación del gris medio los demás valores se “acomodan automáticamente” en su lugar. (foto superior)

También podemos expresarlo de este modo: al graduar la exposición para reproducir el gris medio, está quedando disponible la mitad de la capacidad -del sensor o de la película- para registrar las sombras y la otra mitad para registrar las luces.  Esto ocurrirá siempre y cuando se esté midiendo sobre la carta del gris medio o una escena cuyo promedio de luminancias resulte igual o próximo al gris medio.  Sin embargo es importante comprender que el fotómetro solo mide luz, no interpreta la escena: si medimos sobre una pared blanca indicará la exposición adecuada para que el blanco se reproduzca como gris medio, resultando en una subexposición.  Si medimos separadamente una carta gris y una hoja blanca iluminadas con la misma intensidad observaremos que la diferencia de reflexión entre ambas es de 2 1/3 de EV, esto es constante. Es decir que al medir luz reflejada sobre un plano blanco el fotómetro indicará un valor de exposición 2 1/3 por debajo del correcto; para que el blanco se reproduzca como blanco, deberemos aumentar la exposición en 2 1/3 EV sobre el valor que indicó el fotómetro. Del mismo modo, si con un fotómetro de luz reflejada medimos una superficie negra el fotómetro indicará la exposición necesaria para reproducir el negro como gris medio, resultando en este caso en una sobre exposición, para compensarlo deberíamos disminuir la exposición en 2 2/3 EV sobre la indicada por el fotómetro.

Al medir luz reflejada:

  • Sobre una carta gris del 18%, o una escena equivalente se emplea la exposición indicada por el fotómetro sin ninguna compensación.
  • Sobre una superficie blanca: aumentar la exposición en 2 1/3 EV
  • Sobre una superficie negra: disminuir la exposición 2 2/3 EV

Observemos que el ángulo de medición de un fotómetro de luz reflejada es crítico al momento de a interpretar la información que brinda.  De acuerdo al tipo de fotómetro puede resultar difícil determinar qué elementos de la escena quedan dentro del área sobre la que el fotómetro realiza la medición, y esto puede resultar un factor de imprecisión, no porque el instrumento mida mal, sino porque no se puede saber con exactitud qué es lo que se está midiendo.  Al recorrer  la evolución de los fotómetros a través del tiempo veremos cómo este es un factor importante en su desarrollo.

Promedio de luminancias:

Se ha observado que muchas escenas fotográficas reflejan entre las áreas oscuras, medias y blancas un promedio cercano al 18% de la iluminación que reciben. En estos casos un fotómetro de luz reflejada brindará una exposición adecuada para la reproducción de la escena, ya que el promedio de luz reflejada por esta coincide con la calibración del fotómetro para reproducir el gris medio.(foto inferior)

 Sin embargo también se presentan situaciones en las que la luminosidad de la escena no se corresponde con la del gris medio. Por ejemplo si fotografiamos a una persona sobre un fondo blanco, el conjunto de la escena refleja mucha más luz que el gris medio, pero el valor de exposición que indique el fotómetro reproducirá la escena con la luminosidad de aquél, es decir mucho más oscura de lo que es en realidad, resultará una foto subexpuesta. (foto derecha)   El fotómetro no puede distinguir si está midiendo una escena clara o una carta gris iluminada con mayor intensidad, esto debe hacerlo el fotógrafo.  Como se mencionó antes, para compensar este error debe aumentarse la exposición en 2 1/3 EV.(foto izquierda)

 

Si fotografiamos ahora sobre fondo negro, el fotómetro incluirá en la medición una gran superficie del fondo y llevará la exposición a un valor que registre el negro como gris medio, produciendo una sobre exposición.

Para corregirlo disminuimos la exposiciciòn en 2 2/3 EV

 

Estas escenas requieren la interpretación del fotógrafo para lograr una exposición adecuada.  Para interpretar la escena el ángulo de medición será un factor determinante: en este último ejemplo, cuánto entra de la superficie negra en la medición? si el fotómetro no tiene un visor no podremos saberlo, pero en cualquier caso un ángulo amplio resultará más “peligroso” en el sentido de inducir a errores más fácilmente. Acercarse a la escena para medir lo que verdaderamente nos interesa es el primer recurso para resolver la situación, si el área de medición del fotómetro incluyera la ropa gris del modelo y una pequeña área de fondo negro la exposición resultaría más adecuada ya que el promedio se aproximaría al gris medio.

Medición de luz incidente:

Hay además otro método para medir la intensidad de la luz: en vez de medir cuanta luz refleja la escena se medirá cuanta luz llega hasta ella, es decir la luz incidente. Para esto el fotómetro tiene que estar equipado con un difusor, generalmente es una semiesfera blanca que cubre la abertura por la que penetra la luz al instrumento. Esta semiesfera llamada “calota” cumple dos funciones, por una parte captará la luz proveniente de todas direcciones. y por otra solo dejará pasar al sensor el 18 % de la luz que incide sobre ella.  De modo que la medición de luz incidente es equivalente a medir luz reflejada sobre la carta gris del 18%. El fotómetro se colocará en el lugar de la escena que queremos medir y para determinar la exposición usualmente se orientará hacia la cámara, aunque esto depende de la dirección de las fuentes de luz.

Al medir de este modo, evitamos el tener que ocuparnos de comparar la luminosidad de la superficie medida respecto al gris medio, ya que no estamos midiendo la luz reflejada por la superficie a fotografiar, esto representa a la vez la mayor ventaja de la medición incidente y también su mayor limitación.  Si medimos con luz incidente una escena más clara o más oscura que el gris medio, como la reflexión de las superficies del sujeto no se tienen en cuenta no influirán en la medición y no habrá que compensar el valor indicado sino emplearlo directamente.  Evidentemente es más simple que medir la luz reflejada y compensar las diferencias de luminosidad entre el gris medio y la superficie medida.  La medición incidente puede considerarse un método muy simple, rápido y preciso para muchas situaciones.  Sin embargo tal simplicidad se obtiene prescindiendo de la información sobre la luz que refleja el sujeto, ni más ni menos que lo que va a ser fotografiado,  y en algunas situaciones esa información es necesaria. Por ejemplo:  cuando el sujeto tiene un alto contraste – supongamos una modelo con pantalón negro y blusa blanca -con luz incidente solo mediremos las diferencias de la intensidad de luz que llega a cada parte de la escena,  pero sin tener en cuenta si la superficie es blanca o negra, mientras que la medición de luz reflejada combinaría ambos factores.

Mi agradecimiento a la modelo Natee Romera y a Federico Guevara por su participación en las fotos.

Un resumen:

  • Los fotómetros de mano no están pensados para tomar decisiones en lugar del fotógrafo, sino para brindar la información que este necesita para exponer según su criterio lo que más convenga para una situación determinada.
  • Con la medición de luz reflejada se obtiene más información, esto permite un control más exhaustivo de la iluminación de la escena pero su empleo es más complejo.
  • La medición de luz incidente es más simple pero en algunos casos la  información que brinda no resultará suficiente para tomar la decisión adecuada.

®Carlos Fumagalli. – www.taller.carlosfumagalli.com.ar

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Obturación y sincronización del flash.

Publicado en el número 506 de la revista Fotomundo, de Buenos Aires, en febrero de 2011.

[TOC]

La sincronización del flash consiste en que el destello se produzca cuando el obturador se encuentra completamente abierto y el sensor activo.

Las cámaras reflex poseen un obturador de cortina, la función del obturador es dejar pasar la luz hasta el sensor sólo durante el tiempo establecido.  Esto se logra mediante un sistema de dos cortinas que cierran (obturan) el paso de luz hasta el sensor.  Para ello una primer cortina abre el paso de luz proveniente del objetivo y cuando transcurre el tiempo seleccionado la segunda cortina lo cierra. Esto es posible mientras el tiempo de exposicición sea suficientemente largo.  Por ejemplo, si el tiempo durante el cual el sensor recibirá la proyección de luz es de 1 segundo, la primer cortina abre, transcurre algo menos de 1 segundo, y la segunda cortina cierra.

En tiempos de obturación muy cortos, la segunda cortina comienza a cerrar antes de que la primera llegue al final de su recorrido, de no ser así, el sensor recibiría una exposición más larga que la seleccionada.  En estas condiciones (generalmente velocidades más cortas de 1/200 de segundo) la ventana a través de la cual ingresa la luz  al sensor nunca se encuentra completamente descubierta al mismo tiempo: durante la obturación siempre hay una parte del área cubierta por las cortinas y naturalmente lo que está tapado no se registraría en la imagen. Cuanto más breve sea el tiempo de obturación menor será el área descubierta simultáneamente.

Por otra parte, en las cámaras digitales la obturación mecánica se combina con la actividad del sensor, ya que a diferencia de la película el sensor puede estar activo o no:  entonces para que la luz del flash sea registrada la ventana a través de la cual llega la luz debe estar completamente descubierta y el sensor activo. Esto es lo que determina la velocidad más corta a la que es posible sincronizar el flash. (sin considerar en este momento la sincronización de alta velocidad que ofrecen algunos sistemas, esa es una función especial)

Al apretar el disparador la cámara envia al flash un impulso eléctrico que lo hace destellar en el instante preciso.  El contacto eléctrico entre la cámara y el flash se encuentra en la zapata de la cámara donde se acopla el flash.  Algunas cámaras poseen una ficha para enchufar un cable de sincronización entre la cámara y el flash.  Esto se emplea sobre todo con flashes de estudio, sin embargo es importante asegurarse de que ambos sean compatibles: algunos flashes antiguos pueden dañar seriamente a las cámaras digitales.  Este es un punto difícil, ya que los fabricantes de cámaras no brindarán ninguna otra información más que si se emplea cualquier flash de otra marca se puede dañar la cámara.  Debe consultarse con un técnico antes de conectar mediante el cable o el contacto de la zapata un flash no original a una cámara.  El problema radica en el voltaje que circula entre la cámara y el flash; en las cámaras antiguas no había necesidad de compatibilizar cámara y flash y por tanto no hubo normas de compatibilidad, cada fabricante de flashes hizo lo que le resultó conveniente en términos técnicos.  Desde hace unos 10 años los flashes han normalizado su voltaje y sulen ser compatibles con las cámaras digitales, de todos modos ante la duda confirmarlo siempre antes de conectarlo.

Los sistemas de sincronización por fotocélula, infrarojo y radio que se detallan abajo no presentan ningún riesgo ya que no hay contacto eléctrico entre cámara y flash.

Sincronizar más de un flash.

Cuando se ilumina con con más de un flash todos deben disparar en sincronización, tanto sea con flashes de estudio como portátiles.   El primer sistema que se empleó, actualmente es desuso,  fue conectar todos los flashes mediante cables de sincronización, cada uno tenía su propio cable que se conectaba a una ficha múltiple y ésta a la cámara, era engorroso y muchas veces algún flash quedaba sin disparar.

Cabe resumir la diferencia entre los diferentes modos inalámbricos de sincronización y control, las fotocélulas son un sistema ya estandarizado desde hace años, mientras que el sincronizador por radio y los sistemas de control son más recientes.

Fotocélulas: Las fotocélulas son pequeños dispositivos sensibles a la luz que se conectan al cable de sincronización de un flash, al detectar el destello de otro flash, hacen disparar el flash al cual están conectadas.  Casi todos los flashes de estudio las tienen incorporadas y algunos portátiles también, es una muy buena prestación que el flash contenga la fotocélula en su construcción.  Un modo de emplearlas es hacer destellar el primer flash mediante el cable de sincronización y los demás por fotocélula.   Sin embargo el cable nunca es cómodo, otro modo es usar en la zapata de la cámara un flash portátil en modo manual a la mínima potencia y dirigido de tal modo que no llegue a iluminar la escena, sino que solo active las fotocélulas de los flashes de estudio.  Para esta función también puede emplearse el flash incorporado a la cámara si es que permite emplearlo en modo manual y graduar su potencia, esto es posible en todos los modelos de cámaras Nikon y en la 7D de Canon.   Ya que el flash incorporado no puede orientarse en una dirección distinta al objetivo  y crearía reflejos o relleno de luz en la escena, conviene colocar una pequeña cartulina blanca para orientar la luz hacia arriba y que el rebote active las fotocélulas.  No puede emplearse para iniciar la secuencia un flash portátil en modo TTL ya que el predestello de control hace destellar a los flashes de estudio y quedan fuera del tiempo de sincronización. Independientemente de cómo se hace destellar el primer flash, un inconveniente que puede ocurrir es que la luz de este no llegue hasta la fotocélula, en ese caso se emplea un espejo o pantalla para hacer llegar suficiente luz  o se reacomoda la luz del flash principal.  Una desventaja de las fotocélulas es que cualquier destello de flash disparará los nuestros, si son muchas las personas que toman fotos, por ej. en una fiesta, esto podría representar una dificultad seria.

Destelladores infrarrojos: Son pequeños flashes cubiertos por un filtro infrarrojo que se colocan en la zapata de la cámara, no afectan la imagen ya que ni las películas ni los sensores digitales son sensibles al infrarrojo pero si activan las fotocélulas de los flashes remotos.  Es un sistema simple y de buen rendimiento.

Radio disparador: Es  un sistema inalámbrico para disparar en sincronía uno o más flashes.  Está conformado por un dispositivo emisor y uno o más receptores.  Se coloca en la zapata de la cámara el emisor, al disparar la cámara aquél enviará una señal de radio y el receptor conectado al flash lo hará destellar. El sistema tiene mucho más alcance que las fotocélulas,  puede hacer destellar un flash a través de una pared u otros objetos opacos, y no hay problemas de ubicación y llegada de luz hasta el receptor comparándolo con las fotocélulas.  Por otra parte, si se trabaja en un lugar público, los destellos de flashes de otros fotógrafos no afectarán nuestro sistema.   Hay marcas de alto precio y rendimiento, y otros (generalmente de origen chino) muy accesibles,  de menos alcance y precisión pero que cumplen su función en la mayoría de los casos.   Estos están popularizando su empleo.  A veces se producen diferencias entre el tiempo de sincronización más corto que permite la cámara y el que permite el radio, por ejemplo, la cámara puede sincronizar en 1/200 pero si se emplea este tiempo con un radio los flashes no sincronizan correctamente, reduciendo la velocidad a 1/100 el inconveniente se soluciona.

En principio se requiere de un receptor para cada flash, sin embargo en estudio puede emplearse un radio para sincronizar un flash y cuando este destella activa a los siguientes por fotocélula. La sincronización por radio es universal, permite disparar flashes de distintas marcas y modelos, tanto portátiles como de estudio, y no requiere compatibilidad entre los flashes que se estén empleando. Esta característica implica la ventaja de poder utilizar flashes antiguos o muy sencillos y de bajo costo.  Para la iluminación controlada con flashes portátiles lo verdaderamente importante será que los flashes a emplear dispongan de la posibilidad de graduar la potencia y el ángulo de iluminación.

La única función es de los sincronizadores por radio es disparar los flashes externos en sincronización, no permitirán controlar otras funciones del flash. Nota: A pesar de ser un sistema universal pueden presentarse incompatibilidades entre determinadas marcas de radio y marcas/modelos de flash.  Antes de comprarlo es conveniente asegurarse del funcionamiento con los flashes que se van a emplear.

Sistemas de control a distancia incluídos en el flash:

Los sistemas de control inalámbrico incorporados a algunos flashes portátiles de última generación como el sistema Nikon CLS,  solo funcionan con cámaras y flashes compatibles de la propia marca y algunos de terceros, no con flashes de estudio, ni con cámaras o flashes de la propia marca anteriores al sistema. No solamente sincronizan el disparo, sino que permiten la medición de luz TTL inalámbrica y controlar desde el flash puesto en la cámara el modo de medición de luz y la potencia de varios grupos de flashes remotos independientes entre sí.

Se requiere un flash maestro que emitirá las órdenes desde la cámara y uno o más flashes remotos que las ejecutarán.  En algunos modelos de cámaras el flash integrado incluye el dispositivo controlador para dos grupos de flashes externos independientes.  (Nikon D-80 y superiores, la D-70 permite controlar un solo grupo de flashes)  El flash controlador puede participar en la iluminación o funcionar solo como emisor de órdenes sin iluminar la escena.  Los destellos de flashes de otros fotógrafos no afectarán los nuestros, y se dispone de diferentes canales de comunicación para evitar conflictos. Aquí una tabla comparativa con las características principales de cada sistema:

Fotocélulas Destellador infrarrojo Sincronizador por radio Control inalámbrico de cada marca
Comunicación Destello en tiempo real Destello en tiempo real Señal de radio Predestellos de flash
Integridad Cualquier destello hace disparar nuestros flashes Cualquier destello hace disparar nuestros flashes Otros destellos no afectan nuestro sistema Otros destellos no afectan nuestro sistema
Alcance Debe llegar el destello del flash principal hasta la fotocélula Debe llegar el destello del flash infrarrojo hasta la fotocélula De 10 a 100 mts. dependiendo de marcas y modelos La señal atraviesa obstáculos como paredes u objetos Deben llegar los predestellos del flash principal a los flashes remotos
Compatibilidad Universal Universal Universal Solo los flashes y cámaras diseñados para el sistema
Funciones Disparar flashes externos en sincronización con la cámara Disparar flashes externos en sincronización con la cámara Disparar flashes externos en sincronización con la cámara Disparar flashes externos en sincronización con la cámara – Medición de luz TTL inalámbrica– Controlar desde la cámara el modo de medición, la compensación del destello en los modos automáticos,o la potencia en modo manual de hasta en tres grupo s de flashes independientes
Costo Amplia gama de precios desde modelos  económicos Amplia gama de precios desde modelos  económicos Si la cámara posee el controlador en el flash integrado, el sistema estará disponible al emplearse con el flash más económico de la línea

®carlos fumagalli

Contraste

El contraste es la diferencia de brillo entre dos áreas de una escena.

Tipos de contraste:

  • contraste del motivo está determinado por las características de reflexión / absorción de la escena.  Si consideramos un cubo blanco sobre un fondo blanco, no existe contraste del motivo.  Por el contrario si el cubo tuviese un lado negro este contrastará con el resto de la escena aunque llegue la misma intensidad de luz a todas las superficies.
  • el contraste de la iluminación es el que se produce cuando la luz  llega a la escena con diferentes intensidades.  Toda situación de luz y sombra implica contraste de la iluminación, entonces se observarán claros y oscuros aunque el sujeto y el fondo reflejen la luz en igual medida.
  • contraste del material: es la respuesta propia del material sensible, no es lo mismo una película de blanco y negro con todas las variaciones de revelado posibles, que una diapositiva o un negativo color.  En digital podríamos considerarlo al fotografiar en jpg, en formato raw la posibilidad de variación posterior a la toma es tan amplia que prácticamente desaparece como factor previo a la toma.

Si consideramos la diferencia entre el área más clara y la más oscura, nos referimos al contraste total.  En la imagen de abajo la luz más clara corresponde a la zona de la pared blanca y la lectura de luz reflejada con un fotómetro puntual indica un valor de f: 22 1/500 para reproducirlo como gris medio.  La zona más oscura corresponde a la sombra del lado inferior izquierdo con una lectura de fotómetro de f: 2.0, 5  es decir que entre ambos extremos hay 6,5 valores EV.  Aquí se combinan contraste de la iluminación, pues la pared blanca está iluminada por el sol, mientras que la zona de sombra recibe la luz mucho menos intensa del cielo, a su vez la pared casi blanca también refleja más luz que las hojas verde oscuro. Se emplea el término  ratio para referirse a cuántas veces más intensa es la luz reflejada por el área más clara con respecto a la más oscura. La diferencia entonces es: de f: 22 a f:16 la mitad =1/2 de f: 16 a f:11 la cuarta parte =1/4 de f: 11 a f:8 la octava parte =1/8 de f: 8 a f:5.6 la dieciseisava parte =1/16 de f: 5.6 a f:4 la treinta y dos ava parte =1/32 de f: 4 a f:2.8 la sesenta y cuatro ava  parte = 1/64 de f: 2.8 a f:2.0,5  la noventa y seis ava parte = 1/96 Esto quiere decir que la zona de la pared blanca está reflejando una luz 96 veces más intensa que la zona de sombra. Expresado en términos de ratio de contraste: 96:1 Sin embargo en  el lenguaje cotidiano entre fotógrafos es más común  referirse a las diferencias de contraste   hablando de “puntos” (EV), decimos entonces que en esta escena hay un contraste de 6,5 puntos. ®carlos fumagalli

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Rango Dinámico

En fotografía digital, el rango dinámico es la capacidad que tiene un material sensible de registrar la imagen  de una gama de luminosidades con detalle,  desde la sombra más profunda hasta la luz más alta en la misma fotografía.

El sensor de la cámara transforma la luz que recibe en una carga eléctrica y esta es luego convertida en información digital:  una descripción en lenguaje binario del nivel de luminosidad que llegó hasta cada fotosensor.   Cuando la intensidad de la luz es insuficiente no se genera genera voltaje, y consecuentemente no se obtiene información (detalle) de esa zona.

Existe entonces una cantidad mínima de luz a partir de la cual el sensor comienza a trabajar.

En las sombras más profundas, cuando la luz reflejada es muy débil el sensor creará una carga muy baja y por lo tanto poca información.  A medida que la intensidad de la luz es mayor, el voltaje producido por cada fotosensor es más alto y esto se traduce en más información sobre esa parte de la imagen.  A su vez, cuando la luz es demasiada, el sensor va a saturarse y ya no registrará detalle de la imagen.   Es decir que existe un mínimo de luminosidad a partir del cual el sensor comienza a registrar imagen y un máximo a partir del cual pierde la capacidad de hacerlo.

Este rango de captación de detalle es lo que llamamos rango dinámico.

Hay que considerar dos aspectos en este tema:

  • Por una parte la capacidad del material para registrar los extremos, podemos expresar cuantos valores EV hay de separación entre la sombra más profunda que se registra con detalle y la luz más alta con detalle.
  • Otro aspecto será el escalonamiento, cuantos más valores de luminosidad intermedios puedan diferenciarse entre los extremos mejor será la calidad de la imagen.

Para ver un registro en imagenes de estos conceptos realicé una serie de fotografías comenzando por una subexposición extrema en la que no llega a registrarse información, incrementando la exposición se puede ver cuando comienza a registrarse información útil y también el punto en que el sensor se satura y pierde la capacidad de registrar  imagen.  Me pareció interesante que en cada fotograma pudiera distinguirse una textura suave, que sirva de referencia aun mayor en cuanto a la diferenciación de  detalle.  Después de hacer algunas pruebas con distintos materiales,  encontré que una hoja blanca común para impresora brindaría una adecuada textura de  “blanco sobre blanco” .  Fotografiando con bastante aproximación la textura de la hoja resultaría visible.  La luz suave del cielo proveniente de un ventanal lateral,  crea una pequeña diferencia entre áreas de luz y sombra que permiten distinguir la textura del papel.  Esta es la serie de fotografías que se encuentra debajo.  La cámara utilizada es una Nikon D-70

Encuadré un área muy pequeña de la hoja empleando un Micro Nikkor de 60 mm. hasta alcanzar una aproximación de 1:1, esto es que la imagen proyectada sobre el sensor tenga el mismo tamaño que  la supeficie de papel encuadrado.  La ampliación que vemos en el monitor aumenta aproximadamente 10 veces el tamaño de esa porción de papel.  Con esta ampliación diferenciamos las pequeñas zonas de luz y sombra que percibimos como textura cuando vemos la hoja a nuestra escala visual.

En cada foto  está escrito el valor de exposición, seguido por la diferencia en EV respecto a la exposición para el gris medio, y el nivel de RGB de cada imagen, este es el dato más importante.
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Distancias conjugadas, cálculos de distancia cámara / escena.

A veces resulta útil prever a qué distancia debería estar la cámara de la escena.  Si conocemos la medida del campo a fotografiar, podemos calcular el tiro necesario con diferentes distancias focales.
También se puede calcular a qué distancia debería estar un proyector para lograr determinado tamaño en la proyección de la imagen, o cuánto debería levantarse una ampliadora sobre el tablero.
Estos cálculos no son muy familiares.
En el capítulo dos de “Fotografía Básica” de Michael Langford, se encuentran las fórmulas para poder resolver estas situaciones, empleándolas hice una pequeña hoja de cálculo compatible con Excel, donde rellenando los datos necesarios encontrarás el resultado.
Espero que resulte útil, y si es así, no estaría de más que me hagas llegar tu comentario.

  Distancias Conjugadas (36,5 KiB, 1.747 hits)

®carlos fumagalli.

Medición puntual: porqué no tiene sentido hacer promedios.

 

Muchas veces me preguntan  si el modo de emplear la medición puntual es  hacer un promedio entre la luz más alta y la sombra más baja.  La respuesta es enfáticamente que NO.  Esa es una solución de compromiso cuando el concepto de medición de luz reflejada no está claro, al realizar un promedio se desaprovecha la mejor característica de la medición puntual: la precisión de la información obtenida, y muchas veces se llegará a una exposición que causará perjuicios. La utilidad de la medición puntual de luz reflejada, es prever con exactitud el nivel de registro de la imagen en áreas determinadas.  En estudio esto permite ajustar la iluminación al rango dinámico del material sensible que se esté empleando.  En exterior, en el caso de que no se pueda modificar la iluminación, si se puede  decidir qué área privilegiar en función del diseño de la imagen, su expresividad y calidad.  Veamos un ejemplo: La pared casi blanca iluminada por el sol directo rasante, muestra manchas de pintura descascarada  muy claras, amarillentas y azuladas  y una suave textura.  Para registrar estos detalles  no debe sobreexponerse. Los valores de medición son los siguientes: (recordar que estos valores indican la exposición para reproducir el área medida con la luminosidad del la carta gris del 18%)

  • área más clara (pared): f:16.8 v.250
  • área más oscura (umbral de la puerta) f:2.8 1/3 v. 250

Al hacer un promedio para determinar el valor de exposición en la cámara, se llega a  f: 5.6 2/3  v. 250.  Obteniendo la imagen 1.Ahora pensemos la misma situación desde otro punto inicial:  sabemos que la diferencia en valores EV entre la luminosidad de la carta gris del 18% y el blanco pleno sin detalle, es de 2 1/3  EV. Si la medición sobre la luz más alta, en este caso la pared, es de 16.8 v 250 y empleo ese valor para la exposición la pared se registraría con la luminosidad que corresponde al gris del 18%, resultando en una sub exposición general.  Para compensar esta diferencia debo aumentar la exposición.  Si sobre el valor 16.8 abro 2 1/3 EV llegaría a f: 8.5 v. 250, pero la pared no es un blanco pleno sino un plano muy grande e importante en la imagen con muchos detalles muy claros, para preservar esa información, en vez de aumentar 2 1/3 EV. aumentaré 2 EV. exponiendo la toma en f: 8. 2/3 v. 250.  Con este valor obtengo la imagen 2. Este archivo que se muestra con los valores por defecto de revelado RAW, contiene toda la información para lograr una imagen final de alta calidad. En definitiva, más allá de este ejemplo, el concepto a retener es que la exposición debe adecuarse al rango de luminosidad de la escena y a la respuesta del material sensible que esté empleando.  Lo conveniente es evaluar ese rango de luminosidades y el fotómetro de luz puntual es el instrumento adecuado para esa función.  Obtenida la información el fotógrafo decidirá qué es lo más conveniente en cada caso, según la escena y el material sensible que se esté empleando. cámara Nikon D-70 | objetivo: Micro Nikkor 55 mm. F: 2.8 | fotómetro: Minolta Spot Meter IV ®carlos fumagalli

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